El tiempo es la bota del monstruo, el agujero negro que aspira. Se dobla, se repliega. Juega, baila y cuenta hacia atrás, a veces en ratos, cuántas corriendo. El viento entre los dedos canta segundos. Si esperas, de pronto ha pasado. La mejor música voló, el sol espera el momento de caer, el piano sigue emocionando. La gente inquieta, menos cuando la esperan. Es precioso tu círculo vicioso, la espiral de tierra seca que ahogó al mar y dejo el pez dorado pataleando en la orilla. El rastro de joyas que hubieron de dejarse para que este camino brillara.
Desde luego dejad a los niños que jueguen solos, no toquéis mayores, no os pronuncieis, no los manchéis. Se escucha una canción si se entiende que no se baila. No mires atrás, que el tiempo erosiona nucas.
martes, 25 de agosto de 2009
lunes, 22 de junio de 2009
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Y si tuviera que decir algo, sería gracias.
Por devolverme la fe en los buenos momentos, regresarme a la simpleza, regalarme despreocupación.
Gracias por el valor otorgado, cantar nanas al ego, invitarme a jugar.
Gracias a Cristina, a Fabio, a Trieste
Por devolverme la fe en los buenos momentos, regresarme a la simpleza, regalarme despreocupación.
Gracias por el valor otorgado, cantar nanas al ego, invitarme a jugar.
Gracias a Cristina, a Fabio, a Trieste
jueves, 11 de junio de 2009
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De rodillas, con las venas descubiertas y los rosarios cumplidos.
Sinceramente afirmo que no volverá a ocurrir. No volveré a escapar.
Sé que se deben escalar trincheras, que al otro lado sólo espera el fuego abierto.
En este estado de sitio, en este estado de nada, vuelvo y me disculpo. Callo, y me quedo.
No huiré. No más falsos valientes aquí en mi lugar.
No más azar. Somos lo mismo.
Tu y yo, somos la misma.
Sinceramente afirmo que no volverá a ocurrir. No volveré a escapar.
Sé que se deben escalar trincheras, que al otro lado sólo espera el fuego abierto.
En este estado de sitio, en este estado de nada, vuelvo y me disculpo. Callo, y me quedo.
No huiré. No más falsos valientes aquí en mi lugar.
No más azar. Somos lo mismo.
Tu y yo, somos la misma.
viernes, 5 de junio de 2009
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Esta guerra se gana a pequeñas batallas, miradas cruzadas, patadas a piedras.
Es menester ser estratega, epicúreo, paciente ataráxico.
A rosas de roca sembró el camino incierto, a gotas de niebla para sobrevivir.
Emociones malversadas vagaron por las cantinas.
Maquillajes imposibles rejuveneciendo la razón.
A la deriva canticos de victoria, pero vivos.
Defraudaste, no pidas más.
Es menester ser estratega, epicúreo, paciente ataráxico.
A rosas de roca sembró el camino incierto, a gotas de niebla para sobrevivir.
Emociones malversadas vagaron por las cantinas.
Maquillajes imposibles rejuveneciendo la razón.
A la deriva canticos de victoria, pero vivos.
Defraudaste, no pidas más.
miércoles, 27 de mayo de 2009
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Es tan fácil como no hacer más caso. Es un hecho simple de comprensión. Asimilar palabras, no jugar, ser llano. "Humildad", dijo el Rey, y juzgaron los vasallos. No hay más futuro. No hay más moderno nuevo. No hay desperdicios, no hay oportunidades. No hay. No ha de haber. Si un día fui, quedó atrás. No hay más, no hay menos. El concepto, la certeza, el tiempo, desaparecen. El precio no mide lo preciado. No llegar, no ser, no poder. Agujas a contrasentido para escaleras de caracol. Mantenerse.
Silba. Sólo los perros podrán oírte.
Silba. Sólo los perros podrán oírte.
domingo, 26 de abril de 2009
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De todas las formas de vivir que existían, Eusebio se decantó por ostracista abnegado. A su paso desterraba al olvido al que rozaba. Sólo hacía falta un susurro, un parpadeo. El agujero negro se acercaba irremediablemente y absorvía el espíritu del elegido, vagando enternamente entre tinieblas.
Eusebio juzgaba en silencio, cumplía en eternidades sus condenas y se aquejaba de falta de comprensión. No alcanzaban a que Eusebio era un mártir de su propio espacio tiempo. Un cosmos perfecto descompondría sus almas para comprimirlas en armonías de cuerpos ideales. Pero sólo había vísceras y desgarros. El universo no le respondía. Y Eusebio era un psicópata más. Un usual menos.
Eusebio juzgaba en silencio, cumplía en eternidades sus condenas y se aquejaba de falta de comprensión. No alcanzaban a que Eusebio era un mártir de su propio espacio tiempo. Un cosmos perfecto descompondría sus almas para comprimirlas en armonías de cuerpos ideales. Pero sólo había vísceras y desgarros. El universo no le respondía. Y Eusebio era un psicópata más. Un usual menos.
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En ocasiones se piensa que una probeta de lejía vendrá bien para la ansiedad. No se debe tocar. Todo lo relacionado con el esotérico arte de la alquimia es sin duda peligroso, convierte la carne en frío metal. Las manos se endurecen y al poco llega al corazón. Pesado órgano dorado, que se descuelga a cada paso, y sólo sirve para que el aváro quiera robarlo, abriéndote en canal.
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