lunes, 2 de marzo de 2009

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Y al final miraba, dueña de su principio, como las alas rotas empezaron a
caer mientras entonaba. El flautín que le había regalado estaba roto de
complacencia, estaba manido de contradicciones. El hada estaba rota por
dentro, y por fuera, se buscaba el halo del destello anterior.

miércoles, 18 de febrero de 2009

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Cuentan veces que los pistachos se vuelven sordos al oído de sus crujidos. Los viejos aspiran hedores de tarde en las campiñas y todo parece estar en calma. Las amas de sus rebaños cuentan quejidos uno por uno, para luego tejer jerseys y callar bocas. La metamorfosis se transforma en tarde y el sol se va por donde ha venido. La reina de las hadas transpira calma mientras reposa su gran plan. El mago ya viene, y reabsorbe pesadillas.

miércoles, 25 de abril de 2007

Vuelvo para ver si no es tarde, si queda flan o sigue lloviendo. Traigo caramelos por si acaso, y si quieres te regalo todos. Enciende la luz que te vea, o tráeme las gafas mejor y te coso el traje. No te pongas esos pendientes que no pegan, elije mantilla que siempre es digna, y hazme el favor de no arrancar más tela de encaje de las paredes de las casetas. Se siempre moza, por vieja que te creas. Y no te desposes con caballeros con los que no te has emborrachado.


Ponte recta, la cabeza erguida.


Así.

viernes, 1 de abril de 2005

Caminaba

Caminaba, como cada martes a las cuatro, hacia la esquina de la calle Palomas, que era la única en la que vendían chocolatinas tan largas como una barra de pan, que eran las únicas que podía esconder en la manga de su abrigo para poder comérselas tranquilamente en el cine de la calle plaza, que era el único donde ponían esas películas polacas en versión original que a nadie le gustaban, ni siquiera a él, pero que le permitían estar solo mientras observaba el haz de luz del proyector, y pensar en sus cosas mientras se comía el chocolate tan largo como un brazo mientras hacia conjeturas sobre lo que el polaco de turno intentaba decirle a él y solo a él.

Caminaba ,mientras, el ciego que vendía cupones sólo acabados en 7,se cruzaba en ese mismo momento tarareando la canción “dust in the wind” de kansas, paraba sus castellanas del mercadillo de los miercoles de la plaza mayor para saludarle al percibir el olor de su aftersave mezclado con chocolate. Sonreía hacia donde había estado un segundo antes , y seguia su camino hacia el bar de Manuela, la tabernera de la calle Pozo, que siempre ponia una tapa de mejillones “la española” si pedías una jarra grande de cerveza.

Caminaba y el sonido de la trompeta de Pepe hacía vibrar sus membranas auditivas, un viejo músico de la banda del barrio que se quedaba un poco más sordo cada dia. Nadie se atrevía a decirle q sus inminentes improvisaciones por no oir el compás del bombo de Paulino, que siempre llevaba una boina roja para tocar en las fiestas del pueblo, eran cada vez mas extrañas y menos necesarias. Por lo que todos seguían aplaudiendo en sus solos descompasados y a destiempo, porque les gustaba que Pepe sonriera. Incluso a Paulino, que sacaba brillo a su bombo y lavaba su boina a mano antes de cada actuación, no le importaba acompañar los equivocos de su compañero de orquesta.

Caminaba y chocó con la hija de Inés, la profesora de matemáticas de la escuela de sta. maría, que perseguía su canica amarillo chillón, que había encontrado en el cajón de la cómoda de su abuela Marta, seguramente recuerdo de la niñez de su fallecido hijo Vicente, que encontró la muerte un día al enfrentar su mala suerte con el camión de Simón, el antiguo carnicero del pueblo, que emigró a tierras lejanas,para buscar que cualquiera, o incluso nadie, lo perdonara por aquello.

Caminaba y camina cada día el que es mi amigo Pedro, que siempre compró cupones acabados en 7, aplaude a Pepe, y come con Paulino mejillones en la taberna de Manuela,que lloró a Vicente y perdono a Simón, que le compra chocolatinas a Inés antes de ir al cine y me saluda cada martes, detrás del haz de luz del proyector de cine polaco en versión original.